Esa buena compañera llamada incomodidad.

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La incomodidad no es nuestra enemiga. Suele ser una compañera mucho más motivadora de lo que nos parece. La comodidad sí que es una temible enemiga. La incomodidad va a estar muy presente en nuestras vidas, veámosla como una oportunidad, aprovechémosla como facilitadora de cambios.

Aún recuerdo cuando mis padres me decían: hijo, deberías buscar un trabajo fijo para toda la vida, para vivir tranquilo,…. Ahora hace gracia, suena a chiste, pero era un paradigma de familias trabajadoras como la mía. Vale, te pones en ello, te formas y encuentras un trabajo fijo. Se me daban bien las oposiciones y aprobé un par de ellas . Te permitía ganar un dinerillo por las mañanas, estudiar por la tarde y seguir con los entrenamientos. la verdad es que no me gustaba nada esto de las oposiciones, pero lo hacía. Con 20 años fiché por el equipo de baloncesto de DANONE. Si te fichaba para su equipo de futbol o baloncesto te permitía entrar a trabajar en la empresa. No era un trabajo muy glamuroso que digamos, pero pagaban bien en aquel entonces. Yo preferí acogerme a las pequeñas compensaciones económicas de ficha que ofrecía DANONE en vez de acogerme al trabajo.La cultura de trabajo en equipo que viví desde los 11 hasta rozar los 30 años fue una grandísima escuela. Ese dinero del deporte me sirvió para comprar los primeros ordenadores, instalarlos en colegios y empezar a comercializar servicios de formación tecnológica para alumnos. Mi primera empresa. Eran otros tiempos, claro (1989). Ya entonces renuncié a la “estabilidad laboral” por emprender nuevos caminos que me estimulaban y que me iban a regalar incomodidades varias.

Sin ser nada especialista en la disciplina antropológica, sí que es conocido que los seres humanos, tenemos tendencia a la complacencia y esta destruye nuestra voluntad. Si emprendes, siempre tienes motivos, exógenos o endógenos, al fin y al cabo motivos, que precisarán de máxima atención. Vencer obstáculos viene en el paquete que has elegido. Aplicarle una buena lectura y mantener un buen talante para superar las dificultades es fundamental. La lista de incomodidades va a ser larga y son una gran oportunidad para mejorar. Ahí van unas cuantas: La exigencia de una tecnología que cambia vertiginosamente; el competidor que te echa el aliento en el cogote y está deseando pegarle un mordisco a tu cartera de clientes; los cambios de hábitos de los usuarios y la reducción del ciclo de vida de los productos; las exigencias de precios muy ajustados que afecta a la estructura de costes y puede debilitar, no solo la tan necesitada estrategia de innovación, sino la propia estabilidad de la empresa; empleados que se abrazan a aquello de “siempre lo hemos hecho así”; algunos comerciales que tienen alergia a pisar la calle, y así un largo etcétera de incomodidades. Ah! y contemos que si lo hacemos bien, nos van a copiar. Ante tantas incomodidades ¿quién se puede permitir el lujo de acomodarse, dormirse o no estar atento? ¿Quién gastaría su tiempo y energía en quejarse? Ocuparse es un buen camino, y si es con alegría, mucho mejor. Esto va en la silla de emprender y superar estos obstáculos te hace mucho más fuerte.

Algunas organizaciones se acomodan, se atontan y se hacen previsibles y vulnerables arrastrando a su capital humano en ese viaje quejoso cuesta abajo cuyo éxito sería patrocinar el día de la marmota. Un buen profesional, si esto sucede, a la mínima buscaría cambiar de proyecto empresarial. Quiénes emprendemos tenemos la responsabilidad de, en primer lugar, no atontarnos nosotros cuando las cosas parecen que pueden empezar a ir bien y crear y preservar un óptimo ecosistema para que los equipos humanos mantengan esas sanas ambiciones tan propias del “Kaizen”. La mejora continua no es una opción. En un mundo tan dinámico, acomodarse es condenarse, pararse es ir para atrás.

Nos hacen falta ESTIMULOS! Tenemos que progresar continuamente. Si hace falta encender una hoguera, pues se enciende, pero estímulo es lo que necesitamos todos. Si existe talento y estimulo, lo demás llega. El estímulo es el mejor antídoto contra el confort y la mejor receta para el éxito.

Señalo lo de la hoguera porque a veces se tiene que prender fuego delante de nuestras narices para que reaccionemos. Hace bastantes años leí un libro, enseñar a bailar al elefante de James A. Belasco, en el que se establecía una analogía muy interesante de las organizaciones con los elefantes. Si estos se crían atados a cadenas y estacas, aprenden a quedarse quietos aunque tengan fuerza suficiente para arrancar la estaca y escapar. Están limitados por su condicionamiento. Les quitas la estaca y la cadena, pero les dejas el brazalete puesto y no se marchan, siguen haciendo lo mismo. Eso sí, por mucha estaca y cadena que les sujeten, si ven las llamas del fuego o huelen el humo, se olvidan de su condicionamiento y escapan. Entonces ya son libres.

Acerca de Juanma Villanueva

Soy emprendedor por naturaleza. Obtuve mi primera plaza de funcionario en 1985 pero ya en esa época y con tan solo 21 años sabía que mi sitio no era ser funcionario. En 1990 con 26 años constituí mi primera empresa de formación tecnológica y desde entonces no he dejado de buscar el siguiente paso, investigar, innovar, buscar la mejora continua como parte del proceso... . En 1997, ya con dos hijas y la responsabilidad de tirar una familia adelante, decidí seguir mi vocación al 100% convencido que en la combinación de conocimiento e ilusión había mucho abono para el éxito. Abandoné mi plaza en la administración pública para volcarme en participar y ayudar a construir empresas de base tecnológica en sectores de fuerte impacto social. Este camino, lleno de algún éxito y también de algún fracaso, me llevó finalmente a co-fundar la compañía Pedagogía interactiva. Un proyecto innovador de alto potencial de crecimiento que abrió cierto camino en el mundo de las nuevas tecnologías aplicadas a la educación y que después de 10 años acabó enroscándose al revés y escindiéndose recientemente. Me gusta ayudar a construir más que gestionar y defiendo con determinación que debemos humanizar la tecnología para que este al servicio de las personas y proyectos, no al revés (todo un reto). Emprender con ilusión, saber rodearse de buenas personas y de profesionales mejores que tú, abonar la perseverancia, confiar y apoyar es la clave, huir de las zonas de confort y no dejar de pensar en qué podemos mejorar. Todo ello es fantástico. Al final, emprender es un camino y un fracaso es una oportunidad si lo leemos bien. No hay que dejar de aprender e intentarlo.
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Una respuesta a Esa buena compañera llamada incomodidad.

  1. mati gomez dijo:

    Exhaustivo, directo, certero y muy claro. Un análisis que se puede extrapolar a la vida misma-

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