El decaimiento es temporal. Si lo gestionas bien, da solidez, fuerza… Es una oportunidad.

patitos esforzándose

Recientemente me he incorporado a un nuevo proyecto empresarial de base tecnológica que me ilusiona muchísimo. Empezar de nuevo, de cero, es genial. A medida que se va construyendo el equipo vuelves a sentir la magnífica importancia del colectivo humano y la verdad es que me alegra volver a sentir así, tan cerca. A mis 50 años me parecía una quimera volver a emprender por el desgaste temporal sufrido en la última etapa del proyecto anterior que, según la actitud y perspectiva que se tome, te puede dejar con una disfunción compleja.

Cuando venimos de darnos un buen batacazo, el lógico desfallecimiento es un lastre que parece imposible soltar. Los últimos dos años vividos en el anterior proyecto fueron un cúmulo de despropósitos y frustraciones que parecían no tener fin. Jamás había sentido impotencia profesional y menos de este calibre En esos dos años la compañía malvivió entre intereses variopintos de algunos socios-clientes que distorsionaban el mercado, desconfianzas cruzadas y guerras de poder, bloqueos a ampliaciones de capital (prácticamente cerradas) y que eran muy necesarias para viabilizar el crecimiento de la compañía, la mutilación funcional y operativa, un personal cada vez más desmotivado (algunos con motivos) o en pie de guerra, deslealtades, un mercado desorientado y un largo caldo de cultivo al deterioro.

Como director general y co-fundador, intenté revertir la situación y salvar unos muebles que, lamentablemente, ya no tenían salvación. Entró en caída libre. A este caso le aplicaba muy bien el refrán: “de aquellos polvos vienen estos lodos”. Deberíamos tener presente que la mayor parte de los males provienen de errores previos, incluso de hechos que aparentemente no nos parecían excesivamente importantes. No supe darme cuenta que en esos dos años, en vez de dedicarme en cuerpo y alma a revertir lo irreversible, tenía que haberme bajado del tren intentando no truncar tanto la ilusión y el bolsillo.

Ya abocados a un concurso voluntario de acreedores, lo que vino después fue el remate, vamos, la guinda del pastel (SIC). Si los procesos concursales ya dan lo suyo, sin querer entrar en detalles (salud mental manda), hay uno que dice bastante: La administración concursal ha sido inhabilitada recientemente por la Audiencia provincial.

Aunque recientemente he recibido el Auto del Juez en el que quedo liberado,eximido de responsabilidades y esto es muy importante, lo que ahora toca es empezar de nuevo, pero cuando has estado blandiéndote el cobre en el epicentro de una crisis, intentando salvar lo insalvable y el hecho de que inevitablemente hayan habido damnificados, y te importa mucho, lo más normal es tender a pensar que lo mejor sería abandonar la aventura de emprender, recoger y aceptar la mejor oferta de trabajo, si es que llega, claro. Sí, hablo de un trabajo por cuenta ajena que tiene muchas posibilidades de no ilusionar, y a mi edad, aún menos. Aconsejo leer el artículo / libro de Risto Mejide, no busques trabajo.

Crees que ya no te quedan fuerzas y muy posiblemente tengas razón. El descanso es importante, pero la perspectiva del tiempo, aún más. Percibo la empresa como un motor económico y social, y cuando cae, por lo menos a mí, me importa y me impacta mucho, pero hay que distinguir entre no poder y no querer, y yo quise, pero no pude. Esa perspectiva, el lógico discernimiento y el maravilloso apoyo de algunos compañeros/as de trabajo, y mejores amigos/as, que se mantuvieron hasta el final intentando revertir la situación como campeones, es lo que personalmente me ha dado fuerzas para creer en la aventura de emprender. Con personas así no puedes decaer. Una forma de entender la vida que quiero SOLIDIFICAR incorporando las enseñanzas de dos años que me han tenido temporalmente muy KO en todos los sentidos, pero también es verdad que durante muchos años he vivido otros emprendimientos satisfactorios y quiero seguir propiciándolos.

Espero seguir publicando píldoras de experiencia personales asociadas al emprendimiento. Si en este mes y medio no lo hecho es porque se ha juntado algún problemas de salud familiar con la intensidad de la nueva aventura emprendedora que espero en poco tiempo podáis conocer en las redes. De momento ha empezado con buen pie y cuenta, entre otros apoyos, con el apoyo financiero de la Unión Europea, con un equipo promotor y profesional de altas competencias y un compromiso personal altísimo. Queda mucho trabajo por hacer y nadie dijo que fuese fácil, pero la aventura de emprender, al menos para mí, vuelve a ser excelsa. 🙂

 

Acerca de Juanma Villanueva

Soy emprendedor por naturaleza. Obtuve mi primera plaza de funcionario en 1985 pero ya en esa época y con tan solo 21 años sabía que mi sitio no era ser funcionario. En 1990 con 26 años constituí mi primera empresa de formación tecnológica y desde entonces no he dejado de buscar el siguiente paso, investigar, innovar, buscar la mejora continua como parte del proceso... . En 1997, ya con dos hijas y la responsabilidad de tirar una familia adelante, decidí seguir mi vocación al 100% convencido que en la combinación de conocimiento e ilusión había mucho abono para el éxito. Abandoné mi plaza en la administración pública para volcarme en participar y ayudar a construir empresas de base tecnológica en sectores de fuerte impacto social. Este camino, lleno de algún éxito y también de algún fracaso, me llevó finalmente a co-fundar la compañía Pedagogía interactiva. Un proyecto innovador de alto potencial de crecimiento que abrió cierto camino en el mundo de las nuevas tecnologías aplicadas a la educación y que después de 10 años acabó enroscándose al revés y escindiéndose recientemente. Me gusta ayudar a construir más que gestionar y defiendo con determinación que debemos humanizar la tecnología para que este al servicio de las personas y proyectos, no al revés (todo un reto). Emprender con ilusión, saber rodearse de buenas personas y de profesionales mejores que tú, abonar la perseverancia, confiar y apoyar es la clave, huir de las zonas de confort y no dejar de pensar en qué podemos mejorar. Todo ello es fantástico. Al final, emprender es un camino y un fracaso es una oportunidad si lo leemos bien. No hay que dejar de aprender e intentarlo.
Esta entrada fue publicada en La aventura de emprender. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s