Por cierto… ¿qué hacemos en Cuba?

10253952_234473236744397_3861013580294524742_nport de ciutadella

Ya empiezan a subirse los primeros socios. ¡qué momentazo!

Sabemos que no muy lejos de salir de puerto deberemos ir modificando la hoja de ruta, que no el destino final, pero es como si al principio no quisieramos hablar mucho de ello. Casi todos sabemos que en mar abierto -en analogía con un mercado libre- todo puede cambiar a velocidad de vértigo. Predecimos, sí, pero luego te encuentras con la realidad: cambia el viento, a veces a favor, muchas otras en contra. En algunos casos aparecen chubascos, tormentas…, mejor paremos aquí, no vayamos a desanimarnos… Ese es el camino que nos espera y hay que prepararse para superarlo. Por si éramos pocos, ya se han subido los primeros socios y nos vamos de excursión marítima. ¿Realmente estamos preparados para ese primer viaje compartido?

Es casi misión imposible que un proyecto, especialmente en sus inicios, cumpla con todos sus hitos en tiempo y forma. Dudo lo de abrazarse al método y a la técnica como única solución posible. Claro que está bien ser metódicos, resolutivos ante los problemas y aún mejor prevenirlos, ¡faltaría más!, pero aun y así surgen imponderables y otros problemas que en muchos casos tienen bastante que ver con la actitud de las personas. En un viaje compartido el consejo de administración debe ser la piedra angular. Un consejo de administración integrado por “Yes People” sería el principio del fin.

Es inevitable que aparezcan momentos difíciles. Algunos hablan del valle de la muerte cuando la investigación, el desarrollo, el lanzamiento de producto o la comercialización no salen en tiempo y forma y se produce el maldito efecto dominó. Cuando esto sucede el consejo debe dar la talla integrando al equipo en un buen análisis que va más allá del impacto económico. Debe procurar el alineamiento de secuencias: analizar el contexto, tener en cuenta la experiencia, provocar reflexión y finalmente acometer un plan de acción. Esto es lo que yo esperaría. Es importante mantener buena sensibilidad y clarividencia en el proceso y, por qué no, ser atrevidos ante la adversidad. Tampoco olvidemos que el contexto seguirá evolucionando, nuestra experiencia será cada vez mayor y por tanto nuestra reflexión y nuevas acciones mejores. Es iterativo. Saber gestionar esto a mi me parece un reto infinitamente más enriquecedor y apasionante que el impulso primario de decir: no te lo tomes como algo personal, “business is business” ¡HOMBRE AL AGUA!

Actuar con responsabilidad incluye asumir la dinámica de cambios y comprometerse en gestionarla sin olvidar que las cosas casi nunca salen como las hemos planteado de inicio. Si alguien no lo asume, lo mejor sería que no subiese. Si ya ha subido, mejor sería intentar que bajara con celeridad y, si es posible, sin estridencias. Permanecer y alimentar la zozobra no puede llevar a nada bueno. Hay personas que asumen responsabilidades pero se ponen muy nerviosas (en algunos casos iracundas) cuando el Excel de inicio no coincide con la realidad y estrían el proyecto a cada mínima desviación erosionando todo lo que se pone por delante. La viabilidad del proyecto pasa por saber adaptarse y tomar buenas decisiones de viraje a puerto.

Otras de las razones que afectan a la travesía compartida son los encajes, asimetrias y servidumbres que se producen con algunos perfiles de socios. El riesgo debería estar representado equitativamente. Por si acaso, yo recomendaría tener atado un pacto de socios bien claro para todos que, orientado al objetivo del proyecto y no al de nadie en concreto, permita regular posibles disfunciones. Algunas proceden del difícil encaje evolutivo de un equipo gestor que a su vez es socio-fundador, otras por las anomalías que se producen con ese extraño compañero de viaje que suele ser un cliente-socio o bien con el perfil de socio que entra para proveer servicios. Cuidado deberíamos tener también con los egos descontrolados (especialmente en órganos de responsabilidad). A veces hunden más proyectos que todo lo anterior junto.

Un socio-cliente que presenta tal dicotomía, incluso siendo minoritario en capital, tiene un poder fáctico bastante mayor que el de los socios que se están jugando su patrimonio. ¡Un auténtico problemazo! Puede ser muy tentador incorporar socios-cliente, pero tiene demasiadas aristas. Personalmente abogo por sumarlos al proyecto mediante buenos acuerdos comerciales que fomenten el  compromiso natural, no forzado.

Por otro lado es muy difícil convivir con un perfil de socio que invierte para manejar servidumbres, como podría ser alcanzar contratos como proveedor de uno o varios servicios del proyecto. A veces lo mejor para el proyecto es lo contrario. Personalmente veo este tipo de acuerdos como algo muy lejano a lo que entendemos por sinergia.

Hablando del equipo gestor, aun siendo muy competente y comprometido, en un proyecto compartido también abogo por intentar evitar en la medida de lo posible mezclar funciones como consejero con otras funciones de gestión que precisan estar metido al 100% en la gestión diaria. Podemos querer mucho nuestro proyecto, pero metido en harina cada día difícilmente se alcanza la perspectiva y ecuanimidad tan necesaria para el viaje.

Sabemos a dónde vamos pero en el cómo está la cuestión. Actuemos con determinación por activar y mantener un consejo que impulsa y recibe confianza y que trabaja con un mismo objetivo sin desnortarse. Hablamos de emprendimiento y creo que este es el principal camino para intentar superar las adversidades, que inevitablemente aparecerán y hay que superar. Hay que cuidar y fortalecer este órgano vital. Si no lo hacemos, a lo mejor salimos de puerto, pero la travesía promete complicaciones y sería muy recomendable contabilizar bien el suministro de biodraminas, no separarse del kit de salvamento y rezar para que en plena zozobra no exista un hábitat de tiburones -son muy hábiles cuando sienten que estamos apurados, huelen la sangre y las aguas puede que ya estén algo frías-. Ya puestos, también existe la posibilidad de acogerse a la cofradía del clavo ardiendo para llegar a algún puerto, que ya sería una buena noticia después de tal travesía, pero entonces quizás nos preguntemos aquello de ¿Qué hacemos en Cuba?.

Séneca decía algo así como que ningún viento será bueno para quien no sabe a qué puerto se encamina. No perdamos de vista el objetivo del proyecto y comprometámonos. 

PD. Las fotos pertenecen al Port de Ciutadella de Menorca, por cierto, precioso puerto natural de destino…

 

 

Acerca de Juanma Villanueva

Soy emprendedor por naturaleza. Obtuve mi primera plaza de funcionario en 1985 pero ya en esa época y con tan solo 21 años sabía que mi sitio no era ser funcionario. En 1990 con 26 años constituí mi primera empresa de formación tecnológica y desde entonces no he dejado de buscar el siguiente paso, investigar, innovar, buscar la mejora continua como parte del proceso... . En 1997, ya con dos hijas y la responsabilidad de tirar una familia adelante, decidí seguir mi vocación al 100% convencido que en la combinación de conocimiento e ilusión había mucho abono para el éxito. Abandoné mi plaza en la administración pública para volcarme en participar y ayudar a construir empresas de base tecnológica en sectores de fuerte impacto social. Este camino, lleno de algún éxito y también de algún fracaso, me llevó finalmente a co-fundar la compañía Pedagogía interactiva. Un proyecto innovador de alto potencial de crecimiento que abrió cierto camino en el mundo de las nuevas tecnologías aplicadas a la educación y que después de 10 años acabó enroscándose al revés y escindiéndose recientemente. Me gusta ayudar a construir más que gestionar y defiendo con determinación que debemos humanizar la tecnología para que este al servicio de las personas y proyectos, no al revés (todo un reto). Emprender con ilusión, saber rodearse de buenas personas y de profesionales mejores que tú, abonar la perseverancia, confiar y apoyar es la clave, huir de las zonas de confort y no dejar de pensar en qué podemos mejorar. Todo ello es fantástico. Al final, emprender es un camino y un fracaso es una oportunidad si lo leemos bien. No hay que dejar de aprender e intentarlo.
Esta entrada fue publicada en La aventura de emprender y etiquetada , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s