Smart Schools. Emprendiendo con talento, ilusión y mucho compromiso.

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www.insered.com

La joven compañía de base tecnológica Ingeniería de Servicios para la Educación, desde su reciente creación, ha conseguido más de 300.000€ entre ayudas y financiación pública para el desarrollo de la plataforma Smart Schools y también recientemente acaba de cerrar su primera ampliación de capital de 50.000€ que han desembolsado íntegramente los socios promotores.

El proyecto Smart Schools cuenta con un gran equipo humano, joven, muy bien formado, con un ADN innovador, creativo, orientado a la excelencia profesional en lo tecnológico y en la experiencia de usuario, muy comprometido con los objetivos empresariales y con un planteamiento de modelo de negocio disruptivo que puede impactar y conseguir una altísima capilarización comercial en un sector que también precisa de soluciones tecnológicas de gestión realmente contextualizadas e innovadoras.

A nivel personal es una enorme satisfacción tener la oportunidad de apoyar a un equipo que supera de forma continua los nada sencillos hitos que una y otra vez se le van poniendo por delante.

J&SP

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Esa buena compañera llamada incomodidad.

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La incomodidad no es nuestra enemiga. Suele ser una compañera mucho más motivadora de lo que nos parece. La comodidad sí que es una temible enemiga. La incomodidad va a estar muy presente en nuestras vidas, veámosla como una oportunidad, aprovechémosla como facilitadora de cambios.

Aún recuerdo cuando mis padres me decían: hijo, deberías buscar un trabajo fijo para toda la vida, para vivir tranquilo,…. Ahora hace gracia, suena a chiste, pero era un paradigma de familias trabajadoras como la mía. Vale, te pones en ello, te formas y encuentras un trabajo fijo. Se me daban bien las oposiciones y aprobé un par de ellas . Te permitía ganar un dinerillo por las mañanas, estudiar por la tarde y seguir con los entrenamientos. la verdad es que no me gustaba nada esto de las oposiciones, pero lo hacía. Con 20 años fiché por el equipo de baloncesto de DANONE. Si te fichaba para su equipo de futbol o baloncesto te permitía entrar a trabajar en la empresa. No era un trabajo muy glamuroso que digamos, pero pagaban bien en aquel entonces. Yo preferí acogerme a las pequeñas compensaciones económicas de ficha que ofrecía DANONE en vez de acogerme al trabajo.La cultura de trabajo en equipo que viví desde los 11 hasta rozar los 30 años fue una grandísima escuela. Ese dinero del deporte me sirvió para comprar los primeros ordenadores, instalarlos en colegios y empezar a comercializar servicios de formación tecnológica para alumnos. Mi primera empresa. Eran otros tiempos, claro (1989). Ya entonces renuncié a la “estabilidad laboral” por emprender nuevos caminos que me estimulaban y que me iban a regalar incomodidades varias.

Sin ser nada especialista en la disciplina antropológica, sí que es conocido que los seres humanos, tenemos tendencia a la complacencia y esta destruye nuestra voluntad. Si emprendes, siempre tienes motivos, exógenos o endógenos, al fin y al cabo motivos, que precisarán de máxima atención. Vencer obstáculos viene en el paquete que has elegido. Aplicarle una buena lectura y mantener un buen talante para superar las dificultades es fundamental. La lista de incomodidades va a ser larga y son una gran oportunidad para mejorar. Ahí van unas cuantas: La exigencia de una tecnología que cambia vertiginosamente; el competidor que te echa el aliento en el cogote y está deseando pegarle un mordisco a tu cartera de clientes; los cambios de hábitos de los usuarios y la reducción del ciclo de vida de los productos; las exigencias de precios muy ajustados que afecta a la estructura de costes y puede debilitar, no solo la tan necesitada estrategia de innovación, sino la propia estabilidad de la empresa; empleados que se abrazan a aquello de “siempre lo hemos hecho así”; algunos comerciales que tienen alergia a pisar la calle, y así un largo etcétera de incomodidades. Ah! y contemos que si lo hacemos bien, nos van a copiar. Ante tantas incomodidades ¿quién se puede permitir el lujo de acomodarse, dormirse o no estar atento? ¿Quién gastaría su tiempo y energía en quejarse? Ocuparse es un buen camino, y si es con alegría, mucho mejor. Esto va en la silla de emprender y superar estos obstáculos te hace mucho más fuerte.

Algunas organizaciones se acomodan, se atontan y se hacen previsibles y vulnerables arrastrando a su capital humano en ese viaje quejoso cuesta abajo cuyo éxito sería patrocinar el día de la marmota. Un buen profesional, si esto sucede, a la mínima buscaría cambiar de proyecto empresarial. Quiénes emprendemos tenemos la responsabilidad de, en primer lugar, no atontarnos nosotros cuando las cosas parecen que pueden empezar a ir bien y crear y preservar un óptimo ecosistema para que los equipos humanos mantengan esas sanas ambiciones tan propias del “Kaizen”. La mejora continua no es una opción. En un mundo tan dinámico, acomodarse es condenarse, pararse es ir para atrás.

Nos hacen falta ESTIMULOS! Tenemos que progresar continuamente. Si hace falta encender una hoguera, pues se enciende, pero estímulo es lo que necesitamos todos. Si existe talento y estimulo, lo demás llega. El estímulo es el mejor antídoto contra el confort y la mejor receta para el éxito.

Señalo lo de la hoguera porque a veces se tiene que prender fuego delante de nuestras narices para que reaccionemos. Hace bastantes años leí un libro, enseñar a bailar al elefante de James A. Belasco, en el que se establecía una analogía muy interesante de las organizaciones con los elefantes. Si estos se crían atados a cadenas y estacas, aprenden a quedarse quietos aunque tengan fuerza suficiente para arrancar la estaca y escapar. Están limitados por su condicionamiento. Les quitas la estaca y la cadena, pero les dejas el brazalete puesto y no se marchan, siguen haciendo lo mismo. Eso sí, por mucha estaca y cadena que les sujeten, si ven las llamas del fuego o huelen el humo, se olvidan de su condicionamiento y escapan. Entonces ya son libres.

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El decaimiento es temporal. Si lo gestionas bien, da solidez, fuerza… Es una oportunidad.

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Recientemente me he incorporado a un nuevo proyecto empresarial de base tecnológica que me ilusiona muchísimo. Empezar de nuevo, de cero, es genial. A medida que se va construyendo el equipo vuelves a sentir la magnífica importancia del colectivo humano y la verdad es que me alegra volver a sentir así, tan cerca. A mis 50 años me parecía una quimera volver a emprender por el desgaste temporal sufrido en la última etapa del proyecto anterior que, según la actitud y perspectiva que se tome, te puede dejar con una disfunción compleja.

Cuando venimos de darnos un buen batacazo, el lógico desfallecimiento es un lastre que parece imposible soltar. Los últimos dos años vividos en el anterior proyecto fueron un cúmulo de despropósitos y frustraciones que parecían no tener fin. Jamás había sentido impotencia profesional y menos de este calibre En esos dos años la compañía malvivió entre intereses variopintos de algunos socios-clientes que distorsionaban el mercado, desconfianzas cruzadas y guerras de poder, bloqueos a ampliaciones de capital (prácticamente cerradas) y que eran muy necesarias para viabilizar el crecimiento de la compañía, la mutilación funcional y operativa, un personal cada vez más desmotivado (algunos con motivos) o en pie de guerra, deslealtades, un mercado desorientado y un largo caldo de cultivo al deterioro.

Como director general y co-fundador, intenté revertir la situación y salvar unos muebles que, lamentablemente, ya no tenían salvación. Entró en caída libre. A este caso le aplicaba muy bien el refrán: “de aquellos polvos vienen estos lodos”. Deberíamos tener presente que la mayor parte de los males provienen de errores previos, incluso de hechos que aparentemente no nos parecían excesivamente importantes. No supe darme cuenta que en esos dos años, en vez de dedicarme en cuerpo y alma a revertir lo irreversible, tenía que haberme bajado del tren intentando no truncar tanto la ilusión y el bolsillo.

Ya abocados a un concurso voluntario de acreedores, lo que vino después fue el remate, vamos, la guinda del pastel (SIC). Si los procesos concursales ya dan lo suyo, sin querer entrar en detalles (salud mental manda), hay uno que dice bastante: La administración concursal ha sido inhabilitada recientemente por la Audiencia provincial.

Aunque recientemente he recibido el Auto del Juez en el que quedo liberado,eximido de responsabilidades y esto es muy importante, lo que ahora toca es empezar de nuevo, pero cuando has estado blandiéndote el cobre en el epicentro de una crisis, intentando salvar lo insalvable y el hecho de que inevitablemente hayan habido damnificados, y te importa mucho, lo más normal es tender a pensar que lo mejor sería abandonar la aventura de emprender, recoger y aceptar la mejor oferta de trabajo, si es que llega, claro. Sí, hablo de un trabajo por cuenta ajena que tiene muchas posibilidades de no ilusionar, y a mi edad, aún menos. Aconsejo leer el artículo / libro de Risto Mejide, no busques trabajo.

Crees que ya no te quedan fuerzas y muy posiblemente tengas razón. El descanso es importante, pero la perspectiva del tiempo, aún más. Percibo la empresa como un motor económico y social, y cuando cae, por lo menos a mí, me importa y me impacta mucho, pero hay que distinguir entre no poder y no querer, y yo quise, pero no pude. Esa perspectiva, el lógico discernimiento y el maravilloso apoyo de algunos compañeros/as de trabajo, y mejores amigos/as, que se mantuvieron hasta el final intentando revertir la situación como campeones, es lo que personalmente me ha dado fuerzas para creer en la aventura de emprender. Con personas así no puedes decaer. Una forma de entender la vida que quiero SOLIDIFICAR incorporando las enseñanzas de dos años que me han tenido temporalmente muy KO en todos los sentidos, pero también es verdad que durante muchos años he vivido otros emprendimientos satisfactorios y quiero seguir propiciándolos.

Espero seguir publicando píldoras de experiencia personales asociadas al emprendimiento. Si en este mes y medio no lo hecho es porque se ha juntado algún problemas de salud familiar con la intensidad de la nueva aventura emprendedora que espero en poco tiempo podáis conocer en las redes. De momento ha empezado con buen pie y cuenta, entre otros apoyos, con el apoyo financiero de la Unión Europea, con un equipo promotor y profesional de altas competencias y un compromiso personal altísimo. Queda mucho trabajo por hacer y nadie dijo que fuese fácil, pero la aventura de emprender, al menos para mí, vuelve a ser excelsa. 🙂

 

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La ejecución, “meeting point” entre idea y capital.

cursohabilidadestrabajoenequipo Cuantas veces nos encontramos con una idea cuyo plan de negocio proyecta buenas expectativas, incluso se presenta como una oportunidad que puede innovar disruptivamente en un nicho de mercado concreto. Una buena idea rompedora, una oportunidad…. Sí, pero…, ¿y el dinero? Aquí es donde a veces aparece aquello de Idea Vs. Capital. Yo apostaría por idea + capital, sin olvidar que una vez superado eso, el equipo y el compromiso multiplican, o dividen. Son determinantes.

Precisamos de buenas ideas innovadoras que puedan llevarse a la práctica. No hay que dejarse llevar por ese entusiasmo inicial emprendedor, a veces un poco desproporcionado. Ni tampoco por aquello más pesimista de, pero si esto parecido ya lo hacen otros, o bien, si ahora ya va funcionando, para que cambiar, para que innovar. El cambio llega, guste o no guste. Las oportunidades aparecen, pueden pasar, pero vuelven a aparecer. Vivimos en un mundo de transformación -menos mal- donde las buenas ideas disruptivas llegan para no irse, en todo caso para volver a cambiar. El cambio está ahí y las buenas ideas precisan financiación. También es verdad que el dinero, como tal, suele ser de lo más conservador, especialmente cuando llega el momento de sacarlo del bolsillo. ¿A quién no le da miedo perder su dinero?

¿De qué te sirve el 100% de TU IDEA sin la financiación necesaria para hacerla realidad?. Algunos promotores se posicionan pidiendo muchos euros por un poco del porcentaje de lo que consideran MI IDEA!, pero sí es MI IDEA!, ya, ya…, pero de momento es solo una IDEA y hay que transformarla en realidad. Por otro lado, a veces se da el caso de que algún perfil de inversor (aún estando interesado en participar) puede actuar de entrada con aquello de: ES MI DINERO!. Sin DINERO no pueden tirar pa’lante. Se producen unos tiras y aflojas, con abrazos emotivos al porcentaje, que retardan excesivamente el arranque del proyecto empresarial (y eso que ambas partes están interesadas). Ahora toca enfriar un poco, ahora es que viene semana santa, ahora es que viene el puente de primeros de mayo, luego San Isidro, Sant Joan,,… y como en este país cualquier momento es idóneo para dilatar algo, pues ya estamos en agosto…, así que lo retomamos en septiembre. Esto lo he vivido en primera persona aun existiendo un claro y real interés,. Tardamos 6 meses para cerrar la operación en términos muy similares a los planteados en el inicio. Menos mal que en nuestro caso no nos afectaban las elecciones.

Si realmente existe la voluntad de querer firmar un acuerdo, lo único que se consigue con tanta dilación es perjudicar al proyecto empresarial cuya ventana de oportunidad no va a estar siempre abierta esperándonos. Existen fórmulas para encontrar con celeridad el equilibrio en capital sin comprometer en tiempo y forma lo importante. Pensemos en la ejecución como solución.

¿De qué sirve la financiación sin una buena ejecución del proyecto empresarial? Una idea es necesaria, la financiación también, pero el dinero se agotará muy rápido si no se ejecuta bien la idea. Un buen equipo, talentoso, ilusionado, comprometido y que ejecute bien, es condición indispensable. Hay que entenderse y asegurarse desde el inicio que todos vamos en la misma dirección.

¿Por qué no iniciarse con menos porcentaje en capital para acrecer a medida que se van consiguiendo los objetivos empresariales que generan valor para TODOS? Si los promotores y los inversores creen firmemente en EL PROYECTO -olvidándose, claro está,  de aquello de MI IDEA, MI DINERO- apostaría por no abrazarse al porcentaje para practicar esgrima. El verdadero éxito radica en una buena ejecución! Existen diferentes métodos objetivos para asociar el cumplimiento de ciertos hitos a ir acreciendo en capital, por lo que no debería ser un obstáculo. Ganamos TODOS.

Para conseguir esos hitos toca afinar con el mejor equipo posible. Esto a veces puede significar que el ideólogo o unos de los ideólogos -ojo al dato- quizás tenga que dejar paso en algún momento. Yo no supe echarme a un lado en un momento concreto de mi vida profesional y me equivoqué. Eso no resulta fácil de gestionar. Vuelve a salir el erróneo componente emocional. Se cambia lo de es MI IDEA por lo de: ES QUE SOY EL PADRE DE LA IDEA!. Se agradece un buen coaching para estos casos.

Una visión holística ayuda muchísimo. El éxito del proyecto empresarial es bueno para TODOS!. Hablamos de un proyecto compartido entre promotores, gestores, socios capitalistas,… y esto precisa ser observado desde un punto de vista funcional, a partir de todas sus partes e interrelacionándolas unas con otras como un todo. Hablamos de un proyecto integral, abierto, incluyente y no excluyente. No desamparemos el proyecto empresarial permitiendo que los intereses de una parte comprometan los de TODOS. Los socios fundadores y capitalistas deben asegurar su compromiso con el proyecto por encima de intereses más personales o parciales. Cuando alguien torpedea el proyecto por cuestiones de ego o intereses de parte, no debe temblar el pulso para tomar decisiones. Si quién torpedea sigue anteponiendo su interés a los del proyecto, lo mejor sería que saliese, pero si no es posible, salirse uno es una buena opción. Quedarse en esas condiciones pinta muy mal. Otra cosa es que para salir alguien debería entrar y, desgraciadamente, en esas condiciones puede resultar muyyyyyyy difícil encontrar un comprador que sustituya tu sufrimiento. En ese caso, lamentablemente, tocará resignarse al ABRAZO DEL OSO. Separase de un socio con el que existen importantes divergencias es casi una utopía.

Hagamos las cosas bien desde el principio: Conciliemos los intereses del equipo promotor con el de los inversores que confían su dinero en el proyecto, constituyamos un buen equipo gestor y garanticemos el compromiso de TODOS los implicados con el proyecto empresarial.

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Por cierto… ¿qué hacemos en Cuba?

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Ya empiezan a subirse los primeros socios. ¡qué momentazo!

Sabemos que no muy lejos de salir de puerto deberemos ir modificando la hoja de ruta, que no el destino final, pero es como si al principio no quisieramos hablar mucho de ello. Casi todos sabemos que en mar abierto -en analogía con un mercado libre- todo puede cambiar a velocidad de vértigo. Predecimos, sí, pero luego te encuentras con la realidad: cambia el viento, a veces a favor, muchas otras en contra. En algunos casos aparecen chubascos, tormentas…, mejor paremos aquí, no vayamos a desanimarnos… Ese es el camino que nos espera y hay que prepararse para superarlo. Por si éramos pocos, ya se han subido los primeros socios y nos vamos de excursión marítima. ¿Realmente estamos preparados para ese primer viaje compartido?

Es casi misión imposible que un proyecto, especialmente en sus inicios, cumpla con todos sus hitos en tiempo y forma. Dudo lo de abrazarse al método y a la técnica como única solución posible. Claro que está bien ser metódicos, resolutivos ante los problemas y aún mejor prevenirlos, ¡faltaría más!, pero aun y así surgen imponderables y otros problemas que en muchos casos tienen bastante que ver con la actitud de las personas. En un viaje compartido el consejo de administración debe ser la piedra angular. Un consejo de administración integrado por “Yes People” sería el principio del fin.

Es inevitable que aparezcan momentos difíciles. Algunos hablan del valle de la muerte cuando la investigación, el desarrollo, el lanzamiento de producto o la comercialización no salen en tiempo y forma y se produce el maldito efecto dominó. Cuando esto sucede el consejo debe dar la talla integrando al equipo en un buen análisis que va más allá del impacto económico. Debe procurar el alineamiento de secuencias: analizar el contexto, tener en cuenta la experiencia, provocar reflexión y finalmente acometer un plan de acción. Esto es lo que yo esperaría. Es importante mantener buena sensibilidad y clarividencia en el proceso y, por qué no, ser atrevidos ante la adversidad. Tampoco olvidemos que el contexto seguirá evolucionando, nuestra experiencia será cada vez mayor y por tanto nuestra reflexión y nuevas acciones mejores. Es iterativo. Saber gestionar esto a mi me parece un reto infinitamente más enriquecedor y apasionante que el impulso primario de decir: no te lo tomes como algo personal, “business is business” ¡HOMBRE AL AGUA!

Actuar con responsabilidad incluye asumir la dinámica de cambios y comprometerse en gestionarla sin olvidar que las cosas casi nunca salen como las hemos planteado de inicio. Si alguien no lo asume, lo mejor sería que no subiese. Si ya ha subido, mejor sería intentar que bajara con celeridad y, si es posible, sin estridencias. Permanecer y alimentar la zozobra no puede llevar a nada bueno. Hay personas que asumen responsabilidades pero se ponen muy nerviosas (en algunos casos iracundas) cuando el Excel de inicio no coincide con la realidad y estrían el proyecto a cada mínima desviación erosionando todo lo que se pone por delante. La viabilidad del proyecto pasa por saber adaptarse y tomar buenas decisiones de viraje a puerto.

Otras de las razones que afectan a la travesía compartida son los encajes, asimetrias y servidumbres que se producen con algunos perfiles de socios. El riesgo debería estar representado equitativamente. Por si acaso, yo recomendaría tener atado un pacto de socios bien claro para todos que, orientado al objetivo del proyecto y no al de nadie en concreto, permita regular posibles disfunciones. Algunas proceden del difícil encaje evolutivo de un equipo gestor que a su vez es socio-fundador, otras por las anomalías que se producen con ese extraño compañero de viaje que suele ser un cliente-socio o bien con el perfil de socio que entra para proveer servicios. Cuidado deberíamos tener también con los egos descontrolados (especialmente en órganos de responsabilidad). A veces hunden más proyectos que todo lo anterior junto.

Un socio-cliente que presenta tal dicotomía, incluso siendo minoritario en capital, tiene un poder fáctico bastante mayor que el de los socios que se están jugando su patrimonio. ¡Un auténtico problemazo! Puede ser muy tentador incorporar socios-cliente, pero tiene demasiadas aristas. Personalmente abogo por sumarlos al proyecto mediante buenos acuerdos comerciales que fomenten el  compromiso natural, no forzado.

Por otro lado es muy difícil convivir con un perfil de socio que invierte para manejar servidumbres, como podría ser alcanzar contratos como proveedor de uno o varios servicios del proyecto. A veces lo mejor para el proyecto es lo contrario. Personalmente veo este tipo de acuerdos como algo muy lejano a lo que entendemos por sinergia.

Hablando del equipo gestor, aun siendo muy competente y comprometido, en un proyecto compartido también abogo por intentar evitar en la medida de lo posible mezclar funciones como consejero con otras funciones de gestión que precisan estar metido al 100% en la gestión diaria. Podemos querer mucho nuestro proyecto, pero metido en harina cada día difícilmente se alcanza la perspectiva y ecuanimidad tan necesaria para el viaje.

Sabemos a dónde vamos pero en el cómo está la cuestión. Actuemos con determinación por activar y mantener un consejo que impulsa y recibe confianza y que trabaja con un mismo objetivo sin desnortarse. Hablamos de emprendimiento y creo que este es el principal camino para intentar superar las adversidades, que inevitablemente aparecerán y hay que superar. Hay que cuidar y fortalecer este órgano vital. Si no lo hacemos, a lo mejor salimos de puerto, pero la travesía promete complicaciones y sería muy recomendable contabilizar bien el suministro de biodraminas, no separarse del kit de salvamento y rezar para que en plena zozobra no exista un hábitat de tiburones -son muy hábiles cuando sienten que estamos apurados, huelen la sangre y las aguas puede que ya estén algo frías-. Ya puestos, también existe la posibilidad de acogerse a la cofradía del clavo ardiendo para llegar a algún puerto, que ya sería una buena noticia después de tal travesía, pero entonces quizás nos preguntemos aquello de ¿Qué hacemos en Cuba?.

Séneca decía algo así como que ningún viento será bueno para quien no sabe a qué puerto se encamina. No perdamos de vista el objetivo del proyecto y comprometámonos. 

PD. Las fotos pertenecen al Port de Ciutadella de Menorca, por cierto, precioso puerto natural de destino…

 

 

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dichosa montaña rusa la de emprender

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Cuando decidimos poner en marcha una idea, en los inicios se generan unas endorfinas que después de cada sesión de trabajo parece que hayamos salido de una sesión de gimnasio de máximo compromiso y eficacia con nuestra salud. Qué bien me siento!. Pero realmente (lo siento por los sedentarios) la actividad física bien entendida no es sustituible por nada.

Ese Excel que lo aguanta todo y que proyecta un “Worst Case” que es la bomba, ese PowerPoint que enamora a uno mismo, que lees una y otra vez y cada vez te gusta más,… Todo eso es inevitable que emocione, pero aunque durmamos como bebés, en breve empezará la cruda realidad. LA EJECUCIÓN.

Si partimos de la base que sentirse ubicado es “conditio sine qua non”, ahora es cuando empiezan a pasar realmente cosas. Recordemos que en los inicios el Excel lo aguanta todo. Ahora toca financiar con recursos propios (difícil) y/o con recursos externos (también muy difícil). Además, en función del proyecto (alcance, tipologías,..) se requerirá de más o menos variedad de profesionales de diferentes disciplinas, ingeniería, marketing,… Es muy importante que en el equipo se incluyan profesionales con fuerte experiencia en el mercado objetivo, al no ser que el equipo ya sea de por sí suficientemente experto en ese mercado (yo recomendaría reforzar esta parte).

HAY QUE CREAR UN BUEN EQUIPO Y FUERTE. Aquello de que yo puedo con todo, personalmente me parece muy ingenuo. Un buen proyecto primero necesita equipo y aquí ya empiezan a pasar cosas. Aún no han entrado inversores externos. Las competencias técnicas del equipo deben ser óptimas, pero no son suficientes. La confianza y el compromiso DE TODOS CON TODOS y con el proyecto, la honestidad, la visión holística, saber trabajar en equipo (pero de verdad), la perseverancia, no regatear esfuerzos, el auto control emocional y especialmente la resiliencia, son las claves del éxito. Lo de mi piruleta es más grande que la tuya, no vale para un buen equipo.

LA RESILIENCIA será una de los activos más importantes porque ahora empieza aquello de que está permitido caerse pero prohibido no levantarse. Hay que ser muy conscientes que el equipo emprendedor va a estar sometido a una fuerte presión. La posible entrada de nuevos socios capitalistas o industriales puede alterar los cimientos fundacionales. La financiación a veces entra a cuenta gotas y/o tarde, los hitos se pueden desplazar y provocar un efecto dominó y extemporáneo sobre el proyecto, provocando un valle que puede requerir, en el mejor de los casos, una reorientación de los objetivos con ciertos efectos secundarios, el Excel baja de talla como si le estuviésemos metiendo una mega dosis quema grasa por la garganta con un canalón del 15 (esta expresión del canalón es de mi buen amigo Toño Ruisánchez). :-). Lo lógico es que el equipo se pueda resentir. A veces las circunstancias personales de una persona del equipo pueden provocar que se tenga que bajar del tren en marcha. Hay que empatizar con la persona, comprender la situación y si los valores actitudinales han existido mientras duró, creo que las partes merecen dedicarse admiración y respeto mutuo aunque puedan separarse los caminos profesionales.

APORTEMOS CRITERIO Y SENTIDO COMÚN. Para resistir en la ejecución de la idea, además de buena actitud, hay que ser hábiles, realistas, prácticos,… Lo lógico es que exista una enorme desproporción entre los recursos que disponemos y las expectativas deseadas. Si surge un socio inversor para la etapa semilla o temprana, el equipo debe tener mucho criterio para valorar los pros y contras (esto solo ya merece un nuevo post). Hay inversiones externas que, especialmente en fases tan iniciales, pueden ayudar, pero también las hay que no. En este último caso, posiblemente lo mejor es decir que no. Muchos enemigos empresariales encontraremos fuera como para no estar fuertes dentro. Hombre si la empresa se muere si no entra la inversión…, entonces quizás su entrada no sea una opción, pero entonces hay que ser conscientes que posiblemente ya se ha metido la primera cuña. La posibilidad de bajarle la talla al proyecto hasta encontrar financiación menos ortopédica puede ser recomendable. Aun y así, a veces la cara oscura del dinero aparece cuando ya lo tienes dentro. Hay que apostar con determinación por el pacto de socios  e ir actualizándolo. Es muy difícil saber lo que pasará. Las circunstancias irán cambiando, sí o sí. “rebus sic stantibus”.

AUSTERIDAD, QUE NO RACANERÍA. Quién se responsabiliza de las finanzas del proyecto también es otra de las claves. Es quién debe ponernos los pies en el suelo sin matarnos la ilusión ni comprometer la viabilidad técnica. La ilusión será un motor de resistencia, pero una buena gestión económica de los pocos o muchos recursos que tengamos, puedo asegurar que es imprescindible y su falta es determinante. La transversalidad de la gestión económica, así como la buena interiorización que haga todo el equipo de su elevada criticidad es vital. Hay cierto perfil de tecnólogos que arruinan empresas antes de que estas salgan al mercado (haberlas, haylas), pero esta también da para otro Post. 🙂

LA BUENA NOTICIA ES QUE QUIÉN RESISTE VENCE. El emprendimiento va a requerir que el equipo esté muy unido en esta montaña rusa. Una vez pasada esa fase juntos, ya pasarán otras cosas, claro que sí. Es como cuando te preguntan si las preocupaciones con tus hijos son mayores o menores en la infancia que en la adolescencia o en la edad adulta. la preocupación va cambiando, pero siempre está ahí.

Poner encima de la mesa las más que posibles dificultades a las que se enfrenta una empresa de reciente creación no es apocalíptico, es apuntalar las bases del éxito. Hay que ser optimista, pero ante todo realista. La buena suerte no existe. Que la oportunidad nos pille preparados y no regateemos esfuerzos. Esto es lo que algunos llaman buena suerte.

Emprender, para los que tenemos ese gen inquieto, es ilusionante, de verdad, pero apliquemos aquello de la cabeza en las nubes y los pies en el suelo. Nadie dijo que emprender fuese fácil., pero la satisfacción de superar la montaña rusa del emprendimiento posiblemente supera a la de cuando salimos recién duchados del gimnasio… 🙂 Eso sí, habiendo entrenado previamente, eh?. Conozco a alguno que presumía de ir 4 veces por semana al gimnasio, pero solo hacía pose en la sala, masaje y sauna. ¿Sudaba?, sí,es verdad, sudaba.

Sin entrar en aspectos de salud, que también, hacer actividad física es fundamental. Nos ayudará muchísimo en esta montaña rusa.

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Cuando decidas emprender, primero siente que estás ubicado. lo demás viene sólo.

Soy nuevo en el contexto blogger e imagino que cuando vuelva a leer esta primera entrada en unos años, posiblemente sienta un poquito de apuro, o quizás mucho más que apuro. 🙂

De entrada no sé quién me va a leer y si voy a ser capaz de motivar lecturas, pero si tengo claro una cosa, acabo de cumplir 50 años, llevo 20 poniendo en marcha empresas de base tecnológica que, por qué no decirlo, han sido muy interesantes, algunas de cierto alcance que han movido importantísimas inversiones en I+D, ampliaciones de capital nacionales e internacionales y a socios de referencia con su buen “pedigree” (algunos con más de 5 siglos de historia).

¿A qué ya da cierto norte de qué perfil de socio podemos estar hablando? ¿Qué empresa aguanta más de cinco siglos? ¿Es compatible Iglesia y emprendimiento tecnológico? Aunque a algunos les pueda parecer que sí, para mí, NO. Esto no tiene nada que ver con ser buen cristiano/a. Con otras cosas posiblemente sí, pero con el emprendimiento tecnológico se dan demasiadas incompatibilidades.

Emprender supone criterio y puede llegar a ser una aventura difícil y dura, pero también maravillosa. Hay muchas opciones para emprender y es muy importante elegir bien en todos los sentidos. Muchas veces somos nosotros los desubicados, no siempre son los demás. Es importante tener clarividencia para darse cuenta, reflexionar en todas las direcciones posibles, si es rápido mejor, y tomar decisiones.

Puedo asegurar que once años emprendiendo e intentando innovar tecnológicamente en un ecosistema eclesiástico-educativo da para mucho. No descarto que parte de la experiencia pudiese servir de guión a Almodóvar. He tenido la suerte (a veces he dudado) de compartir la experiencia directiva de un importante proyecto tecnológico-educativo-eclesiástico (no sé bien bien que va primero).   Este es uno de los motivos por los que a través de este medio, y de la forma más amena posible, quiero exponer una intensa aventura emprendedora duradera que creo vale la pena dar a conocer y que puede arrojar algo de luz para evitar ciertos errores de repetición. Lógicamente, cuando uno explica de parte, puede perder objetividad. Espero que este no sea el caso o minimizarlo con la mejor de las voluntades.

La foto de portada de mi blog corresponde a Sa Farola en Ciutadella de Menorca. Un lugar en el que, después de más de 27 años yendo, si me ubico.

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